Carta no entregada

… Me conformo con mirarte, en la distancia, en silencio. El espacio, no importa. El inmenso silencio en directo compensa nuestras cartas, nuestras miradas, tus incoherencias, mis picadas. Y no, no sé qué pasó entre tú y yo; que yo ahora estoy en una nube de la cual no me puedo bajar fácilmente (¿o no quiero?).

Porque me cuesta un mundo, porque me exige ponerte en tu lado más humano, y no me gusta. Me gusta la realidad paralela, la sublime, esa sutil realidad donde estamos nosotros nada más, donde yo voy de tu lado, donde te escucho respirar, donde te veo reír, donde te busco y te encuentro, aunque yo esté inmersa en mi misma.

En mi dimensión, ahí te veo y estás perfecto, como siempre, como en la vida real, con la diferencia, que en esta realidad sublime que construí de a poco, tú eres para mí, con todo lo que implica
: tu manías, tus defectos, tus disgustos, alegrias, tus antojos. Así en esa misma manera, soy yo para ti, y me siento feliz, soy libre al verte sonreír, y no sabes cuantas veces me he mentido, cuantas veces me mentí diciendo que no me gustabas, que no me gustaste. Inventé millares de excusas, negándo lo que asumes.

Y tú, tú tan sólo estás: ni te va ni te inmuta, porque al fin y al cabo, somos amigos, panas, personas que se cruzaron en el camino y tú ni remotamente sabes lo que me cuesta verte, y tratarte como el resto.

Me da rabia que me hables de tu vida, de tus conquistas amorosas, pidiéndome opinión, porque debo ser imparcial, aunque por dentro me reviente. Muero por darte un abrazo, muero porque quiero que esa mirada inocente, pícara, sea para mí. ¡Esos ojos marrones que me hipnotizan!

¿Por qué será que uno no escoge de quien ilusionarse? Desde un principio estuve clara, supe que serías un reto de otras ligas…


Sólo quería decirte “Acá en tus manos pongo hojas y muchos lápices de colores, para que dibujes tus mejores momentos, y así puedas pintar un mundo de colores sólo para nosotros dos”…

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Ensayo sobre: El Príncipe Feliz y otros cuentos

"Una Larga Fila De Hombres" (Análisis)

El Caraqueño