Preguntas Frecuentes A Los Intérpretes

Hola a todos. Acá les traigo este post, que es sobre varias preguntas que me hacen con frecuencia sobre mi carrera y lo que implica. Espero les sirva la información recopilada y les despeje dudas.
Primero lo primero:
¿Cuál es la diferencia entre un intérprete y un traductor?
La formación, las aptitudes, las condiciones en que tiene lugar el trabajo y la técnica utilizada son completamente diferentes.
El intérprete trabaja con la lengua oral y en directo, en tiempo real. El traductor trabaja con textos escritos y en diferido, con tiempo para consultar. La mayoría de los traductores no son intérpretes y muchos intérpretes no son traductores.
El medio del traductor es la lengua escrita. No suele tener contacto con el autor del texto ni con sus lectores y dispone de cierto tiempo para elaborar su traducción. Cuenta a su favor el carácter permanente de su trabajo: la traducción podrá ser publicada, leída una y otra vez, podrá utilizarse repetidamente e incluso convertirse en documento de referencia.
Por su parte, el intérprete utiliza como medio el lenguaje oral y debe encontrar de forma inmediata el término más adecuado, ya que forma parte de un proceso de comunicación en directo, destinado a un público que está presente.
Entonces, ¿el intérprete traduce palabra por palabra?
Interpretar significa comprender lo que el orador quiere decir en el contexto concreto de la reunión y transmitirlo a los oyentes teniendo en cuenta las diferencias lingüísticas y culturales. El resultado de una traducción palabra por palabra nunca es satisfactorio, y menos aún en el caso de la interpretación: un profesional analiza constantemente el sentido que encierran las palabras. El lema del intérprete ha de ser: Pensar antes de hablar. [Pienso, por lo tanto, existo. Descartes]
¿El intérprete nace o se hace?
Para hacer carrera en el mundo de la interpretación se requiere formación, práctica, actitud profesional y determinación. No basta con conocer varios idiomas y culturas. Antes de poder empezar a trabajar como profesional, el intérprete ha de aprender los métodos y técnicas de interpretación por medio de una formación adecuada de nivel universitario. No es imprescindible haberse criado hablando varias lenguas para hacerse intérprete: hoy en día la mayoría de los intérpretes aprenden sus idiomas de trabajo mediante el estudio y alcanzan un alto nivel de conocimiento y maestría.

¿Qué ofrece un intérprete profesional?
El intérprete profesional consigue que la comunicación entre los participantes de una reunión sea tan fluida que éstos olviden la barrera lingüística. Se tiende a pensar que cualquier persona que habla idiomas puede interpretar. Sin embargo, hay que saber que hay bilingües perfectos incapaces de interpretar. La formación del intérprete profesional pasa por una licenciatura más un master específico en interpretación de conferencias (en España la formación en interpretación en la licenciatura Traducción e Interpretación es sólo introductoria). 
¿Hay alguna especialización?
Por su alcance conceptual y terminológico, la medicina es un campo de gran especialidad en interpretación. La terminología médica es tan amplia que los expertos a menudo la califican de lengua propia. Hay intérpretes que acumulan una formación y un bagaje específicos que les capacitan y les cualifican especialmente para la interpretación médica. Lo mismo se podría decir de las ramas de la ingeniería, la cual contiene términos tan específicos que han surgido a lo largo del tiempo, intérpretes sólo para ciertas ramas de ingeniería.
 ¿Cuál es la función del intérprete de conferencias?
En pocas palabras, el intérprete de conferencias hace posible la comunicación.
Debe aprender a escuchar activamente lo que se dice en la lengua de partida,
comprendiendo el mensaje
en su contexto,
sobre cualquier tema específico.
Su tarea consiste en transmitir el mensaje en su propio idioma (la lengua de llegada), manteniendo el sentido del original, así como el tono, la intención y el estilo del orador.
¿Qué hace falta para convertirse en intérprete de conferencias?
Personalidad, formación y actitud profesional.
El aspirante a la formación de intérprete debe mostrar aptitudes evidentes, curiosidad intelectual y nervios de acero. Ni que decir tiene que los requisitos básicos son una gran competencia lingüística y una amplia cultura general.
Para hacerse intérprete son necesarias ciertas aptitudes: poder comprender y tratar la información con rapidez, poseer una elevada capacidad de concentración, ser capaz de reaccionar de forma inmediata y con calma ante una situación en constante cambio, demostrar resistencia física y temple, tener una voz agradable y dotes de oratoria; el aspirante a esta formación debe conjugar tacto y diplomacia con curiosidad intelectual.
Además de reunir estas cualidades, el aspirante deberá cursar una formación especializada en los métodos y técnicas de interpretación.
Por último, un intérprete debe mostrar rigor intelectual y una clara percepción de lo que significa un comportamiento profesional, tal y como lo definen las reglas fundamentales que rigen el ejercicio de la profesión (código deontológiconormas profesionales, etc.)
Esta actitud del intérprete será esencial para:
garantizar la calidad de su prestación
proteger su salud y prolongar su carrera profesional
ganarse el respeto de sus colegas
y, por último, inspirar confianza a sus clientes.
¿Cuál es el grado de visibilidad de un intérprete?
Un intérprete profesional realiza su difícil tarea con discreción. De manera ideal, la comunicación entre los delegados debería ser tan fluida que éstos olvidaran la barrera lingüística.
¿Los intérpretes tienen acceso a información confidencial antes de que llegue a la prensa?
Puede suceder, pero el intérprete nunca revela la información obtenida en el ejercicio de sus funciones.
¿Qué idiomas y qué estudios elegir?
En teoría, una conferencia o reunión internacional puede celebrarse en cualquier idioma, pero en el mercado internacional algunos se utilizan más que otros. Aunque sea difícil predecir qué idiomas son (o pudieran ser) útiles para el intérprete de conferencias en un mercado concreto, existe una demanda patente de algunas de las lenguas con mayor número de hablantes. Será inútil, por ejemplo, aspirar a hacerse intérprete sin contar con el inglés, activo o pasivo, en la combinación lingüística. Por otra parte, y teniendo en cuenta la profundidad y amplitud de los conocimientos lingüísticos que requiere el ejercicio de esta profesión, el número de idiomas que un intérprete de conferencias puede dominar es forzosamente limitado. Es recomendable concentrarse en la lengua materna y en aquellos idiomas que más le atraigan a uno (por cuestión de gusto, trayectoria personal, etc.) y para los cuales exista un mercado.
Las oportunidades de trabajo varían de un país a otro, ya que en algunos existen sedes de grandes organizaciones internacionales mientras que, en otros, el intérprete dependerá sobre todo de las empresas locales y los organismos públicos. No existe una respuesta definitiva a la pregunta de qué idiomas conviene aprender, pero en la práctica, las lenguas que se vienen utilizando más en las conferencias indican las tendencias de la demanda actual. La AIIC considera que la formación de los intérpretes debe impartirse en las combinaciones lingüísticas para las que hay una demanda actual o previsible.
Hay que tener en cuenta que:
Para la calidad del trabajo del intérprete es esencial que éste domine perfectamente su lengua materna; cosa que a veces se olvida al lanzarse a aprender otros idiomas.
El intérprete ha de tener un conocimiento sólido y riguroso de sus idiomas, lo que requiere una dedicación y un contacto permanentes a lo largo de toda su carrera.
Por lo general, los intérpretes habrán cursado una licenciatura universitaria, seguida de un título de postgrado en técnicas de interpretación de conferencias. La licenciatura no tiene por qué ser en lenguas, pero si se pretende hacer carrera como intérprete evidentemente es necesario disponer de sólidos conocimientos lingüísticos. En muchos casos, la trayectoria del futuro intérprete comienza por una licenciatura en filología.
Por supuesto, una licenciatura en una materia totalmente diferente, seguida de una formación de postgrado en interpretación de conferencias, puede constituir una combinación excelente, siempre y cuando el aspirante posea la competencia lingüística necesaria. En el mundo de la interpretación de conferencias, cualquier campo del saber puede resultar útil.
¿Y qué pasa con la cultura general?
Los intérpretes de conferencias han de trabajar para gran variedad de clientes y públicos, en múltiples reuniones sobre temas que van desde la economía y las finanzas hasta el derecho, la política o las ciencias, pasando por las tecnologías de la información, los deportes, la teología o la medicina.
El intérprete es experto en comunicación intercultural, pero, como es lógico, no puede ser especialista en cada uno de los ámbitos tratados en las conferencias. Por eso ha de tener curiosidad intelectual y estar dispuesto a familiarizarse con temas nuevos.
Prepararse bien es la clave para dominar cualquier tipo de discurso y de orador. El intérprete no sólo ha de comprender lo que dice el orador, sino que ha de ser capaz de transmitir el mensaje en la lengua de llegada.
El intérprete debe mantenerse al tanto de la actualidad internacional y enriquecer continuamente su cultura general. El profesional suele convertirse en el típico “rey del Trivial”, porque nunca se sabe cuándo una pepita de información puede resultar ser de oro.
Eso quiere decir que ¿el intérprete debe ser “mente abierta”?
Sí, ya que el simple hecho de estudiar una lengua foránea implica adquirir ciertos aspectos de la cultura de dicho idioma. Desde el acento “fonético” (vulgarmente conocido como “el cantado que poseen las personas al hablar”) hasta lo más mínimo de esa lengua (pasando por la gastronomía de la región que usa esa lengua, hasta asuntos concernientes en el día a día en dicha región). Una persona debe expandir su concepto y percepción de su propia cultura y la de otros sin perderse en el intento.
Además, mucha gente considera que ser mente abierta se aplica sólo para temas tabú, pero ese concepto es muy subjetivo. Ser “mente abierta” puede ser tener aceptación hacia la diversidad cultural, diversidad de pensamiento, de acciones, de elecciones, aun cuando en ocasiones aceptarlo no signifique apoyarlo, o practicarlo (sea lo que sea)... Están las personas "mente abierta" que se creen capaces de "todo" en ámbitos específicos…La “mente abierta” tiene un doble componente: empatía + asertividad. Permite reconocer y aceptar consejos de otras personas (empatía), pero con estabilidad y sin que esto suponga un ir de aquí a allá sin criterio (asertividad).
¿Sobrevivirá la profesión al “inglés para todos”?
Los organizadores de conferencias fijan las lenguas de trabajo, y su decisión puede basarse en imperativos políticos (por ejemplo: las lenguas de la Unión Europea, las lenguas oficiales de la Confederación Helvética, etc.), en motivos diplomáticos (el idioma del país anfitrión se añade a otros idiomas internacionales), en razones prácticas (por ejemplo, en los congresos médicos será habitual el uso del inglés junto con la lengua del país en el que se celebra la reunión) o incluso en la tradición.
El idioma más utilizado en las reuniones internacionales es el inglés, a causa del número creciente de personas que lo estudian y utilizan. Sin embargo, esto no significa que lo dominen, que controlen perfectamente todos sus matices ni que lo hablen con fluidez. Muchos se han dado cuenta de que hablar y escuchar un idioma extranjero puede ser agotador, incluso dentro de un ámbito técnico que se conozca bien, y saben que recurrir a intérpretes profesionales bien preparados facilita mucho la comunicación.
La lengua forma parte integrante del patrimonio cultural del individuo, de tal manera que cada cual dispone de recursos expresivos en su lengua materna que nunca dominará por completo en una lengua aprendida.
En algunas regiones y para determinados temas existe una marcada tendencia a utilizar exclusivamente el inglés en reuniones internacionales (en concreto, cuando se considera el inglés como una lengua de prestigio que confiere lustre a quienes la utilizan). La demanda de idiomas cambia constantemente: junto a las lenguas “clásicas”, como el inglés, el francés y el alemán, son necesarias nuevas lenguas en la Unión Europea como el sueco, el finlandés o el polaco. En Asia gana terreno el chino. Por otro lado, se crean nuevas instancias internacionales: la Corte Penal Internacional, por ejemplo, tendrá que utilizar la lengua correspondiente a cada causa de que conozca. Por todo ello, resulta extremadamente difícil predecir el nivel futuro de la demanda para una combinación lingüística determinada.
¿Sustituirán las máquinas a los intérpretes?
Desde 1960, la traducción automática es el Santo Grial de las profesiones lingüísticas. Los sistemas existentes han mejorado paulatinamente pero sin dar nunca el gran salto. La traducción automática se presta para procesar grandes volúmenes de textos normalizados, por ejemplo para traducir expedientes de licitación. Sin embargo, el lenguaje oral es infinitamente más complejo que la lengua escrita: aunque se hayan logrado avances impresionantes en las técnicas de reconocimiento vocal, aún no ha llegado el momento en que estos sistemas puedan sustituir al ser humano.
Sin duda alguna, los intérpretes han aprovechado los recientes avances tecnológicos: los glosarios y documentos de reunión están disponibles en formato electrónico y pueden ser archivados en ordenadores portátiles. Cada vez se celebran más teleconferencias. Aunque todo esto modifique la manera de trabajar de los intérpretes, la profesión se ha apropiado estas innovaciones tecnológicas.

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