La Importancia De La Disciplina En Los Traductores e Intérpretes


La disciplina es importante en nuestras vidas, en cualquier área, incluso a la hora de jugar. Como definición de disciplina, podríamos decir que es la capacidad de actuar ordenada y perseverantemente para conseguir un bien.
Exige un orden y unos lineamientos para poder lograr más rápidamente los objetivos deseados, soportando las molestias que esto ocasiona. El que sabe exigirse a sí mismo se hace comprensivo con los demás y aprende a trabajar y a darle sentido a todo lo que hace.
Ya que entendemos el concepto o definición de disciplina, podemos expresar la relevancia en los traductores e intérpretes.

Idiomas modernos (o lenguas extranjeras) es una carrera que se convierte en un estilo de vida propiamente dicho. Si bien es cierto que esta carrera tiene varias especializaciones (filología, lingüística [que en sí es una carrera a parte], lengua y literatura, morfología, fonología, fonética, entre otras), la parte de traducción e interpretación es en la que nos vamos a enfocar.
Supongamos un caso típico: imagina que debes viajar al exterior por motivos de estudio o trabajo, y tienes todo lo que necesitas (y si eres de Venezuela, “milagrosamente” te concedieron tu antiguo límite en el cupo CADIVI [mis compatriotas entienden este chiste, ;)]), pero hay un detalle: al sitio al que vas (compañía o instituto) te exige tus papeles en la lengua extranjera. Es aquí dónde entra nuestro querido e invisible amigo traductor: él es quien te ayudará a traducir tus papeles para que puedas irte.
Todos tenemos la posibilidad de encontrarnos con dos tipos de traductores: los que siguieron superándose en su área y los mediocres, para distinguirlos, vamos a denominarlos traductores “A” y “B” respectivamente. A simple vista, no los puedes reconocer. Para ello, debes evaluar su trabajo. Veamos lo que pasaría con esas dos posibilidades.
  • Traductor “A”: es aquél que después de graduarse, se especializa en su área, asiste a las conferencias que puede, siempre está en constante aprendizaje y se esfuerza para que su trabajo sea óptimo, por no decir excelente. Sus traducciones serán acordes al contexto, NO tendrá errores (bueno: podría, pero serían casi imperceptibles), y traducirá dando cohesión y coherencia hacia la lengua extranjera. Parecerá que el texto no fue traducido. Lo más importante: es PUNTUAL.
  • Traductor “B”: es aquél que después de graduarse, no hizo ninguna especialización, no asistió a ninguna conferencia y cree en un solo estilo de traducción (por ortodoxa que pueda ser). Al revisar sus trabajos, encontrarás una serie de errores que NO deberían estar allí. Hace las traducciones al estilo de “palabra-por-palabra” es decir textual. Ejemplo: “It’s raining cats and dogs” (frase inglesa para expresar que llueve a cántaros), la traducción de este señor será “está lloviendo gatos y perros” que para los hispanoparlantes no significa NADA (o hace alusión al ruido, mas no a una fuerte lluvia)
Si tus papeles fueron traducidos por el traductor “A”, no debes preocuparte, ten por seguro que este tipo de traductores chequean su trabajo varias veces, la mayoría son expertos ya en ese tipo de documentos, consultan con otros colegas al respecto de sus dudas y su trabajo será impecable.
Ahora, salgamos de esta utopía, y entremos con el traductor “B”.
Este traductor será el causante de la mayoría de tus problemas (en cuanto a papeles se refiere).
  • Sus sellos característicos son la IMPUTUALIDAD e IRRESPONSABILIDAD.
  • Su herramienta Express de traducción será “Google translator” u otro motor de traducción textual, para que él tan sólo haga correcciones “técnicas”.
  • Parecerá que fue traducido por un niño de primaria, ya que éste traductor hace su trabajo textual, no tendrá la mínima idea de coherencia-cohesión sobre el contexto, lo que causará varios malentendidos.
Siguiera con más descripciones, pero la idea no es asustarte (;D). Pues bien. Este traductor te tocó.
Después de trajinar con este señor para que te entregara a tiempo la traducción y tus papeles, vas al sitio que te indicaron para entregar tus requisitos, pero ¡Sorpresa! Te devuelven tus papeles. ¿Razón? “tiene múltiples errores. No entendemos lo que quiere decir. Lo siento, pero estos documentos no proceden.” Y no es ni siquiera por trámites burocráticos o del empleado sin oficio que disfruta de ver a otros regresar una y otra vez, sino por negligencia del traductor “B” (sin contar que si ya estás fuera de tu país natal, podrían DEPORTARTE).
Ingenuo, recurres de nuevo al traductor que hizo ese trabajo y le explicas, él hace unas “correcciones” con las cuales ya deberían aceptarte la documentación. Ya con tus papeles “corregidos”, vuelves a ir al sitio y una vez más te rechazan la documentación.
Cómo puedes ver, esto es sólo una parte de los muchos enredos que podrías pasar, por un traductor indisciplinado.
¿Por qué indisciplinado? Porque no se tomó la molestia de revisar su trabajo, y no le da la importancia que merece. La disciplina hace que ames tu carrera, tu estilo de vida, te hace mejor profesional, y en nuestro caso (traductores e intérpretes) es muy necesario. Cómo dijo una vez una profesora muy apreciada “…Ustedes serán la diferencia entre la guerra y la paz; serán ustedes los responsables de las glorias o derrotas de una nación, serán responsables de una vida sin ser doctores. Un trabajo mal hecho todos lo notaran, y llevarán consigo esa carga. Por un trabajo hecho como debe ser, tendrán la satisfacción interior, así no reconozcan en público que fue traducido. ¿Cuántas veces han leído un artículo que diga el nombre de la fuente, el periodista y el nombre del traductor? Nuestra función de invisibilidad nos da poder y nos quita mérito...” y sí, a los traductores e intérpretes les pagan bien, pero es por esa cuota de poder que tenemos. Somos parecidos a los maestros: somos útiles en la sociedad, imperceptibles para las glorias, pero nos reclaman por errores; somos fundamentales en la sociedad pero pocos reconocen nuestro valor.
La mediocridad no es aceptable en ninguna área, y en lenguas mucho menos. Nuestro trabajo debe ser tomado en serio, por ambas partes: tanto como por el traductor como por la persona que solicita sus servicios. El valor del trabajo -sea un oficio, sea una profesión, debe respetarse.
Todo esto viene porque sencillamente, algunos, se niegan a tener constancia y disciplina en mi área. Tristes personas que no entienden su importancia, y se conforman con ser un “Teofilus Jones[1]” cualquiera.
[1]Teofilus Jones: personaje protagónico de la novela “Las peripecias inéditas de Teofilus Jones” escrita por Fedosy Santaella, publicado por editorial Alfaguara.

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